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Por Emiliano Fuentes Firmani Editar

Coordinador Región Centro del Programa Café Cultura Nación. Secretaria de Cultura de la Nación.


Introducción – ConceptosEditar

Gestión y periferiaEditar

Escribir sobre gestión cultural es un desafío interesante, principalmente por la falta de acuerdo en las ciencias sociales sobre si la categoría autónoma constituye un campo en sí misma ó si la misma es subsidiaria de campos mayores. Si nos detenemos a examinar la bibliografía existente podremos verificar que la mayoría de los estudios disponibles llevan la firma de sociólogos, antropólogos, economistas, críticos o artistas. Una primer lectura nos llevaría a pensar que estos especialistas, además de desarrollarse en cada una de sus disciplinas, son gestores culturales que reflexionan sobre su experiencia o en todo caso, investigadores que reflexionan sobre experiencias de otros. Pero una lectura más profunda nos llevará a preguntarnos ¿Por qué no hay trabajos de gestores? ¿Será que existe alguna disociación entre acción y reflexión? ¿O será que en realidad lo que faltan son espacios? Pensamos que siempre que hay acción hay reflexión, por eso podemos afirmar que trabajos existen a montones, ya que es mucho lo que se hace/produce en la Argentina, y que de existir más espacios como el que propone Imágenes Paganas, la posibilidad de autonomía del campo aumentaría. En nuestro caso el desafío es doble ya que para escribir en una publicación que se propone mostrar casos de gestión desde la periferia, se supone que el registro que se presente deba realizarse en/desde/sobre la periferia, en tanto que el caso que aquí presentamos es sobre la gestión de un programa perteneciente a la Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación, y éste es el organismo central en la aplicación de políticas públicas en cultura de la República Argentina.

Aquí proponemos detenernos un instante para reflexionar sobre los conceptos con los que trabajamos ¿De qué hablamos cuando decimos periferia? Sin duda estamos hablando de aquello que sucede lejos del centro, pero como tal vez definir centro ya presupone un problema, necesitaremos contar con una orientación precisa para analizar las acciones realizadas. Por eso aquí tomaremos periferia como el espacio donde se desarrollan producciones culturales no hegemónicas, es decir, donde se producen alternativas a las producciones centrales, ya sean éstas desde lo geográfico, lo tradicional o lo político. En nuestro caso, la hipótesis que defenderemos es que el programa Café Cultura Nación es un caso de acción desde una centralidad periférica. Decimos esto porque a pesar de que el programa se realiza desde Secretaría de Cultura de la Nación, encuentra su concreción en la territorialidad más acotada de nuestras comunidades, ya sean barrios, pueblos o ciudades. Pero también lo decimos debido a la enorme distancia que separa a una propuesta de construcción de ciudadanía a través de la recuperación del dialogo como propone el programa, con la idea más conservadora de políticas culturales, tradicionalmente enmarcadas en las bellas artes y el patrimonio que fue sostenida por el Estado históricamente.NOTA 1

Antropología vs. Bellas Artes - La Cultura como BatallaEditar

Si bien existe un acuerdo generalizado sobre la noción de cultura que sostienen las organizaciones, el estado y los actores culturales en general, en la práctica la desorientación parece primar. Aunque algunas veces se superponen y complementan, lo cierto es que en la mayoría de los casos la antinomia entre una concepción restrictiva, fuertemente ligada al patrimonio y las bellas artes, y otra mucho más amplia, “antropológica”, directamente ligada a las formas que tenemos de habitar en sociedad pareciera estar saldada, al menos en el plano discursivo. Desde las recomendaciones de la UNESCO a partir de la conferencia de Estocolmo, a los Congresos de Cultura realizados en los últimos años en la Argentina, aparece la noción de cultura ligada al desarrollo cómo concepto más amplio y superador de la oposición planteada; sin embargo al planificar, proponer o debatir políticas culturales, el sentido restrictivo de cultura es el que prima. Un ejemplo muy interesante es el de las carreras de formación en gestión cultural y la construcción curricular de las mismas: si analizamos el programa de la Licenciatura en Gestión del Arte y la Cultura de la Universidad Nacional de Tres de FebreroNOTA 2, podremos ver que la misma se construye con una clara orientación hacia las artes. Lo mismo sucede con la Tecnicatura en Gestión Cultural de la Universidad Nacional de Mar del PlataNOTA 3, que está construida con una orientación al cuidado y conservación del patrimonio, de hecho la misma pertenece a la facultad de Arquitectura de dicha Universidad. Por otro lado esta disociación entre discurso y acción se ve reflejada en la aplicación de políticas culturales a nivel provincial y local, y es compartida por gestores, administradores, artistas, hacedores y trabajadores del campo de la cultura que, salvo honrosas excepciones, desarrollan sus políticas en torno al patrimonio, las artes y los espectáculos, en tanto que sostienen un discurso ligado a la cultura y el desarrollo. Es más, en muchos gobiernos locales, el área de cultura no participa en las reuniones de gabinete y sólo se dedica a gestionar los elencos estables, las escuelas de artes, espectáculos para las fiestas populares o vacaciones y algún museo o sala de exposiciones. Desde nuestra perspectiva creemos que sólo con un trabajo sostenido y articulado desde el campo académico, y una implementación de programas y espacios de formación sostenidos en el tiempo, podremos sortear este problema a la hora de pensar políticas culturales. En nuestro caso podemos decir que este problema es una de las principales barreras conceptuales que encuentra Café Cultura Nación, ya que a pesar que cuando el Dr. José Nun asume como Secretario de Cultura de la Nación en noviembre de 2004 plantea trabajar con un concepto de cultura que pone énfasis en el respeto de los derechos culturales y la construcción de ciudadanía, persiste en el personal de la dependencia y entre muchos de los socios locales, una noción más restrictiva sobre el terreno en el que puede intervenir la Secretaría.

En el presente trabajo no sólo intentaremos justificar nuestra pertinencia dentro de la compilación propuesta por el equipo de la Fundación Ábaco, sino que también intentaremos brindar alguna aproximación a los gestores sobre los desafíos y oportunidades que presenta la articulación de un programa de acción federal, con una dinámica de trabajo de alta intensidad y desarrollo continuo como es Café Cultura Nación. En particular abordaremos el ciclo de gestión 2008, que entre los meses de febrero y diciembre desarrolló acciones simultáneas en más de 150 ciudades de 22 provincias en nuestro país.

Café Cultura Nación – Orígenes y desarrolloEditar

Como mencionáramos anteriormente, desde el comienzo mismo de su gestión, el Secretario de Cultura intentará dar forma a lo que con el tiempo se consolidará como el Programa Café Cultura Nación. La hipótesis original de la propuesta es la pérdida de instancias de debate, de diálogo e interacción directa entre ciudadanos respecto de los problemas comunes. Según sostiene el propio Nun en la introducción de su libro Democracia:

“… a diferencia de otras épocas, la pobreza material que afecta en este comienzo de siglo a una masa cada vez más grande de latinoamericanos viene acompañada por un empobrecimiento también creciente de la discusión pública acerca de la organización de nuestras sociedades y de los modos más justos y equitativos de gobernarlas.” NOTA 4

Y consecuentemente, postula Nun en el epílogo del trabajo antes citado:

“A fin de torcer tal estado de cosas, la agenda pública necesita incorporar con urgencia y con claridad ítems que movilicen al pueblo y a sus múltiples organizaciones en torno a asuntos que, contra lo que creía el mismo Schumpeter, no se encuentran nada alejados de las preocupaciones del ciudadano común ni son tan difíciles de entender como se arguye.” NOTA 5

El Secretario imagina la recreación de una institución que en el pasado había sido el soporte de este tipo de instancias de vinculación social: la charla de café, solo que la charla de café que propone el programa tiene una particularidad, la presencia de un invitado. En el año 2005 se realiza entonces la primera edición de Café Cultura Nación, que sirviera como prueba piloto, realizándose en esa instancia 10 actividades en cada una de las 10 localidades de las 5 provincias que originalmente se sumaron al proyecto.


La actividadEditar

En esencia, una jornada de Café Cultura consiste en un encuentro de no muchos participantes, en un sitio ameno en el que el invitado, acompañado de un moderador, da una charla de una media hora sobre algún tema de su particular conocimiento, para luego dar paso al debate de los concurrentes, con el invitado y entre sí. Los encuentros se repiten en un ciclo semanal o quincenal de entre 6 a 20 Cafés por año. Los espacios en que se realiza Café Cultura son de lo más variados, procurando siempre que se genere un clima lo más informal posible. Se desalienta decididamente el empleo de auditorios o la forma tradicional de mesa de expositores enfrentada a filas de sillas para los asistentes, pues son estas formas de generar distanciamientos entre el invitado y los participantes. En los primeros años sólo se realizaba en espacios públicos no oficiales y particularmente en cafés o confiterías, aunque ya en su segundo año se incorporaron espacios alternativos cómo Bibliotecas Populares, Clubes y Sociedades de Fomento. Una práctica sí alentada es la recreación del formato de café, es decir múltiples mesas a las que se sientan los asistentes y el invitado sentado a una exactamente igual a las restantes. En la actualidad muchas de las localidades (principalmente en el interior del país) han optado por sumar a sus dispositivos de producción una mesa redonda y un mate que circula cómo antesala al intercambio de opiniones.

Por otro lado, el programa ha logrado desarrollarse en unidades penitenciarias, institutos de menores y guarniciones militares. El desarrollo de estas líneas no abordara este trabajo específico ya que, por su complejidad y particularidad, debe analizarse desde perspectivas que tengan en cuenta las instituciones donde se desarrolla.


Las propuestas / los invitadosEditar

Las temáticas abordadas en los encuentros de Café son de lo más variadas: arte, política, ecología, historia, derechos, medios y muchos otros. El listado de potenciales invitados para el año 2008 que manejaba el área de Programación (a mayo del 2008) contaba con 704 nombres distribuidos en las siguientes categorías: Derechos culturales, Derechos de la mujer, Derechos de los Trabajadores, Discriminación, Derechos Humanos, Niñez y Juventud, Educación, Medio ambiente, Salud, Seguridad, Derechos Ciudadanos, Bicentenario, Economía. Esta diversidad temática y de personalidades no siempre fue así, en su primera edición (2005) los invitados de Café Cultura fueron principalmente figuras del ambiente artístico e intelectual. Para la edición siguiente (2006) hubo un cambio manifiesto en el perfil de los invitados. Motivado en las demandas de las provincias y en la necesidad de instalar el programa los convocados presentan un perfil más bien mediático que intelectual. Esto resultó funcional a los efectos de instalar un programa nuevo, el carácter mediático de los invitados resultaba un importante factor tanto para captar público como para conseguir un apoyo más decidido de las provincias. Este tipo de invitados presentaba, sin embargo, algunos efectos adversos, la naturaleza misma de la trascendencia mediática generaba una barrera entre invitado y participante que dificultaba la posibilidad de diálogo entre pares, las intervenciones derivaban más hacia la entrevista personal que hacia los temas que se intentaban instalar, algunas de estas figuras no estuvieron a la altura de lo esperado en materia de aporte a los temas que se pretendía abordar, otros, acostumbrados a los tratos propios del “star system” resultaban demasiado demandantes en términos de servicios conexos a sus participaciones.

El Programa transitó un proceso de cambio-aprendizaje en relación a los invitados, que lo llevó de la valoración de la trascendencia del invitado a la capacidad de éste para presentar un tema de interés. Esto fue resistido por algunos de los socios locales, que seguían viendo en el Programa la posibilidad de que sus comunidades tuvieran acceso a personalidades “relevantes”. En este mismo sentido es de destacar que sigue sucediendo muchas veces que los socios que se van incorporando al programa comiencen solicitando la presencia de figuras trascendentes. En la edición de 2007 se propuso la experiencia de programación por ejes y durante el mes de junio se trabajó sobre el eje de políticas públicas en todo el país. Para este año (2008) los ejes son: Bicentenario, Políticas Públicas, Niñez y Derechos.

Un rasgo característico que ha tenido la programación desde sus orígenes es la tendencia a la participación local, un intento de romper con el modelo de llevar desde Buenos Aires lo que se decide en Buenos Aires. Esto se materializa por tres vías: la participación de los socios locales en la programación, la participación de invitados locales y la participación de invitados originarios de otras localidades del interior. En este sentido es cada vez más frecuente la discusión de una programación que acompañe las estrategias de política territorial que desarrollan los socios locales.

En este punto es importante clarificar el proceso de programación ya que, al estructurarse en torno a las estrategias de desarrollo territorial de los socios locales, presenta una gran variedad de temáticas posibles. Siguiendo esta metodología, los invitados son procurados “a demanda”, imposibilitando la consolidación de un staff permanente que pueda contratarse preventivamente. Para ilustrar esta situación podemos citar el diverso tratamiento del eje políticas públicas según el socio local que lo trate; de esta manera, en la ciudad de San Francisco el tema de políticas públicas tuvo que ver principalmente con el tema de juventud debido a que la ciudad se encuentra debatiendo profundamente normas y medidas orientadas a la protección de jóvenes, en tanto que para la ciudad de Córdoba, el tema fue abordado desde la perspectiva de desarrollo urbano, ya que ese debate es muy fuerte en torno al proyecto del gobierno local sobre la construcción de una línea de transporte subterráneo.


Articulación federal - Problemas nominalesEditar

La primera dificultad que encontramos para el desarrollo de un programa de este tipo y a escala nacional tiene que ver con su identidad y la relación con los contextos sociales locales. Ya desde su nominación el programa Café Cultura Nación da cuenta de una institución generada en un espacio muy especifico y acotado, ya que los Cafés cómo espacio de debate y construcción de ciudadanía tienen que ver con una tradición porteña, probablemente protagonizada por su clase media, y que difícilmente pueda identificarse con ninguna otra ciudad, acaso Rosario también con puerto y gran desarrollo, pero de ningún modo Córdoba, Salta, Resistencia o Mendoza, por decir algunas capitales provinciales, y mucho menos en localidades más pequeñas como Humahuaca (Jujuy), Ramona (Santa Fe) ó Santa Lucia (Buenos Aires) de menos de 3.000 habitantes cada una. No tener en cuenta los diversos contextos donde se desarrollaría el programa significó, en un primer momento, un esfuerzo extra relacionado a la instalación de un formato completamente extraño a la idiosincrasia de la comunidad, es por eso que en algunos lugares el período de adaptación al mismo fue más largo, y en algunos casos imposible, en tanto que en el resto, la gran mayoría, el programa pudo plantearse una estructura más flexible que le permitió, a pesar de su nominación, transformarse en una propuesta válida para una gran variedad de comunidades del país. De esta manera existen tantos Cafés Cultura como socios locales, cada uno es distinto y sin embargo todos son parecidos: se proponen construir redes a partir de la palabra.


El trabajo con “otros” - Constituyendo la redEditar

Un Programa Nacional de la envergadura de Café Cultura sería completamente inviable sin el trabajo articulado con un sinnúmero de socios, “otros” que articulen en distintos niveles de complejidad y profundidad. Organizativamente, el programa se estructura a partir de la coordinación nacional, las coordinaciones provinciales y las coordinaciones locales. La coordinación nacional recae sobre la Secretaría de Cultura de la Nación, las coordinaciones provinciales se procura que sean asumidas por los órganos provinciales de cultura y las locales por sus pares a nivel municipal. Sin embargo, no siempre esta red organizativa se estructura en forma excluyente con actores estatales, en muchas localidades quienes asumen la coordinación local son organizaciones de la sociedad civil; en otros casos la provincia no ha asumido la coordinación para su distrito, vinculándose en este caso en forma directa la coordinación nacional con las locales. También integran este universo las Universidades Nacionales y los Ministerios con quienes se articula el programa, ya sean nacionales o provinciales.Plantilla:Infobox


La coordinación de los innumerables actores involucrados en el habitual desempeño del programa es tal vez el mayor de los desafíos, la realización de un Café implica la interacción del grupo de trabajo del programa, de otras áreas de la propia Secretaría, de las coordinaciones provinciales y locales, de los espacios en que se desarrolla la actividad, de diversos prestadores de servicios (transporte, hospedajes, etc.), de medios de comunicación para su difusión, y por supuesto de sus protagonistas: el invitado y el público. Articular la acción conjunta de tantos actores es en sí un desafío por su solo número, pero no puede dejar de considerarse que dos aspectos por demás relevantes son los disímiles motivantes y las disímiles culturas organizacionales. Las diferentes culturas organizacionales generan diferentes formas de vincularse con el proceso laboral, que pueden patentizarse en diferentes tiempos de realización de la tarea, horarios de trabajo, grados de responsabilidad, formalidad, compromiso, valoración de resultados, manejo de los recursos, etc.

Este último constituye uno de las principales preocupaciones de la conducción del programa y ha motivado que a lo largo de estos años de implementación se dedicaran muchos esfuerzos y recursos en el acompañamiento y desarrollo de los socios locales, en su fortalecimiento en sus respectivos territorios y en el fortalecimiento de su capacidad de gestión. Al referirse a este problema Milagros Barbieri, Coordinadora del programa emplea el muy interesante concepto de “piso de gestión”, el que sería necesario “homologar” entre todos los actores involucrados, una suerte de unificación de idioma de gestión que posibilite el trabajo conjunto. En este sentido todos los años se realizan encuentros regionales y nacionales para intercambio y capacitación de todos los miembros de la red.

Pero el trabajo con otros no se limita solamente a la articulación con las coordinaciones provinciales y locales, también alcanza a las relaciones con los trabajadores y autoridades de la Secretaría de Cultura, con invitados y proveedores, con sponsors y patrocinantes y por último, la relación con los usuarios y/o participantes. A continuación desarrollaremos algunas reflexiones sobre estos “otros”, que desde más cerca o más lejos, son los que posibilitan que las acciones se lleven adelante. Por último mencionaremos una tendencia que se está desarrollando cada vez con más fuerza entre los “otros”, el efecto “enredadera”, que solo crece con la incorporación de más ramificaciones, de otros nódulos/socios que así se convierten en protagonistas de ese crecimiento.

Contexto y Coyuntura - La “pata” externaEditar

Al abordar la dimensión operativa del programa debemos tener en cuenta ciertos aspectos de índole político institucional que se presentan como dificultades a la hora de establecer una metodología eficaz, efectiva y eficiente.

Un aspecto que no puede soslayarse es el diverso y cambiante mapa político en que hay que trabajar al relacionarse con tantas provincias y localidades. Tradicionalmente la comunión de signo político entre distintos órdenes del articulado estatal es un factor dinamizador para la implementación de programas, y viceversa, la oposición de pertenencias puede constituirse en un obstáculo. La “bajada” de un programa, dentro del campo político se constituye en capital para los diferentes actores involucrados, que según las diferentes circunstancias e instancias de negociación puede derivar en un aumento ó disminución del capital político de los involucrados. En este sentido es preciso un conocimiento del mapa político, pero también de los actores que lo componen ya que puede suceder que ante un cambio de signo partidario se sostengan o cambien los interlocutores o que ante la situación inversa suceda exactamente lo mismo. Desde esta perspectiva el Programa siempre ha intentado trabajar armoniosamente con muy distintos actores sociales, priorizando la voluntad y capacidad del/los eventuales socios locales para llevar adelante la propuesta por sobre formalismos burocráticos, pertenencias político partidarias, etc. De hecho, alienta la generación de redes y en muchos casos se ha logrado la convivencia y articulación de actores supuestamente antagónicos desde el campo político. Tal vez la mayor dificultad que encuentra este desarrollo tenga que ver con la falta de capacidad territorial para sumar nuevos actores locales en los casos en que el trabajo con el primer socio seleccionado no funcione; así, localidades en las que el programa no logra instalarse, posiblemente serían rescatables con un cambio de coordinación local. Esta situación puede tener origen en la conceptualización “bajada”, ya que por su esencia misma, el programa Café Cultura Nación no se “baja” al territorio, sino que se construye desde ahí, con la sumatoria de muchos “otros” que tienen base territorial. La incomprensión de esta modalidad de trabajo es el principal problema para sumar socios en aquellas localidades donde el programa presenta dificultades, pero afortunadamente la permanencia en el tiempo del mismo provoca que esta modalidad sea comprendida, aceptada y replicada. En el año 2008 las ciudades de Córdoba y Tandil cambiaron las coordinaciones locales de mano de los ejecutivos municipales a las Universidades Nacionales de Córdoba y el Centro, generando notables mejorías en el desarrollo del programa, en ambos casos es significativa la ausencia de las áreas provinciales de cultura como socio, ya que ni la Secretaría de Cultura de la Provincia de Córdoba ni el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires articulan con la Secretaría de Cultura de la Nación y los municipios la implementación de programas federales, al menos no de forma sistemática, aunque en algún caso puede registrarse alguna asistencia técnica o artística, pero no programas sostenidos en el tiempo. Lo mismo sucede con las provincias de Catamarca y Corrientes que si bien fueron parte de la articulación inicial, dieron de baja el programa por problemas presupuestarios, esto motivó que intendentes de ciudades de ambas provincias le solicitaran al Secretario de Cultura la continuidad del programa independientemente de contar con la contraparte de la provincia o no. Un caso completamente diferente sucede con las provincias de Chaco y Santa Fe, que a pesar de los cambios de gestión de sus ejecutivos, que cambiaron de signo partidario, las coordinaciones provinciales del programa se sostuvieron y continuaron con la articulación entre la coordinación federal y las coordinaciones locales, aportando los recursos necesarios para la mejor realización del programa. En este punto es importante señalar que por la forma de desarrollo del programa, que no se “baja” sino que se construye desde los territorios, su implementación interesa más a los gobiernos locales y las organizaciones territoriales que a los gobiernos provinciales, ya que para estos últimos implica una puesta en juego de recursos que raramente están disponibles para la realización de una política territorial descentralizada en el marco de sus provincias.

Pero no solamente las relaciones con los socios tienen que ver con los factores externos que pueden condicionar el eficiente y eficaz funcionamiento del programa. Un tema fundamental es la relación con los proveedores, con quienes muchas veces hay que negociar prórrogas debido a ciertos atrasos en los pagos de la Secretaría. Esta situación puede generar falta de materiales como por ejemplo impresiones, o lo que es más grave, pasajes. Cuando sucede alguna de estas situaciones puede buscarse, como una solución temporaria, que los socios locales corran con esos gastos para poder garantizar la realización de los encuentros, que algún otro organismo puede ceder esos recursos o sumar algún patrocinante que pueda solventar los mismos. Esta situación también se aplica a los invitados de Café Cultura Nación, ya que un atraso en los pagos por los encuentros realizados puede hacer peligrar la “permanencia” de ese invitado en el programa. De este modo la tarea de programación se torna compleja ya que, al no contar con un staff fijo de invitados, algunas veces la decisión sobre participar o no puede tener un componente económico que opere en forma negativa sobre la misma.

Por último, también existen condicionantes no relacionados directamente con el programa, pero no por ello menos importantes. A nivel logística, la implementación del Programa deja en evidencia tanto la enormidad del territorio como las falencias de transporte. Por su propia naturaleza, el programa busca como principales destinatarios a localidades del orden de los 30.000 habitantes, muchas veces incluso de mucho menos, incrementándose con ello las dificultades de acceso.

El transporte aéreo en nuestro país está fuertemente centralizado en la ciudad de Buenos Aires, dificultando el traslado entre provincias; los vuelos a muchas provincias tienen un frecuencia de un servicio diario, y en algunas no llega tan siquiera a eso. En cuanto a los traslados terrestres, si bien en nuestro país la red de auto transporte está sumamente desarrollada, no siempre se cuenta con la prestación necesaria, ya sea por cuestiones de horarios o de servicios entre localidades. Otro limitante al trabajar en localidades muy pequeñas es la capacidad de hospedaje para el invitado, si bien por lo común ninguna localidad carece de un servicio de hotelería, suele darse que las prestaciones sean muy limitadas.

A estos inconvenientes estructurales en el servicio se adicionan condicionantes de índole política como por ejemplo los conflictos gremiales que se han dado en Aerolíneas y Austral en los últimos años o como ha sucedido recientemente con el lock-out patronal agrario que provocó intransitabilidad de las rutas y desabastecimiento de insumos y combustibles por casi 100 días.

Finalmente es importante señalar la posibilidad de que los invitados del programa, como cualquier otra persona, se enfermen o presenten inconvenientes en su agenda que les impida ausentarse de su ciudad durante dos ó mas días.


Recursos y Herramientas - La “pata” internaEditar

Los recursos son por definición escasos, y si bien el momento histórico de implementación del Programa Café no se corresponde con un período particularmente de retracción del gasto público, la escasez de presupuesto con que cuenta la Secretaría de Cultura sigue siendo corriente a pesar del incremento logrado por la gestión del Dr. Nun NOTA 6. Pero a la falta de presupuesto debe añadirse además, la falta de estructura preexistente, heredera directa de las políticas de achicamiento del estado de la década del 90, que provoca el desarrollo de una estructura ad hoc que, al no encontrarse definida por ninguna resolución o decreto reglamentario, genera una situación de inestabilidad constante que puede atentar contra la implementación efectiva del programa y que, en algunos casos, duplica áreas íntegras de la Secretaría. Esto sucede con las áreas de comunicación y logística, en este último caso con la misma cantidad de personal para emitir los pasajes del programa como para emitir los de todas las áreas de la Secretaría. Esta situación genera diversos roces en el trabajo interno debido a la lógica misma de funcionamiento del programa y del propio organismo que no contempla un funcionamiento tan dinámico. Pensar que la misma cantidad, o más, de pasajes que utiliza toda la Secretaría son utilizados en Café Cultura da cuenta de las distintas realidades/necesidades que se encuentran en el seno de una misma organización y que generan tensión constantemente debido a distintas restricciones presupuestarias que debe atender la dependencia. Esta negociación por los recursos, ya sea en forma de pasajes, impresión de gráfica para publicidad o pautas para la difusión de las actividades recae en la Coordinadora Federal, quien es además la responsable del funcionamiento del equipo del programa. En el caso de Café Cultura Nación, la estructura pudo generarse a partir de la gestión de su coordinadora para vincularse con “otros” que pudieran aportar al desarrollo de su equipo y por la decisión de las autoridades a aportar recursos al armado del mismo, así en el año 2006 se incorporó el área de programación y 8 pasantes de las carreras de Gestión Cultural y Administración Pública de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, prefigurando la conformación del equipo vigente. En el año 2007 se contrataron 6 de los pasantes y se incorporaron 6 más, se fortaleció el equipo de programación aumentando su dotación, y se sumó personal específico para la gestión territorial, realizando la primera prueba de regionalización con la provincia de Buenos Aires. En el año 2008 se profundizó la hipótesis de la regionalización y se incorporó más personal para el trabajo de gestión territorial, pasando de una a tres coordinaciones regionales más una coordinación para el trabajo con otros organismos de gobierno NOTA 7 y se terminó de formalizar la relación con los pasantes que había comenzado el año anterior con el vencimiento del primer convenio de pasantías.

Esta posibilidad de incorporación de cuadros, jóvenes y con formación específica, permitió contar con un equipo altamente calificado y con una fuerte contracción al trabajo. En este punto creemos importante subrayar el proceso de aprendizaje y capacitación interno que permitió comprender la íntima relación entre gestión y política, ya que sin esta perspectiva es completamente imposible sobrellevar las dificultades y amenazas que se presentan desde dentro y fuera de la Secretaría.


Resultados - La cultura como verboEditar

A la hora de medir resultados, Café Cultura Nación presenta un panorama diverso según el tipo de indicador que se utilice, y sobre que es lo que se quiera mostrar a través del mismo. Desde la óptica cuantitativa puede medirse positivamente el crecimiento del programa a través de los años, claramente con el pasaje de 10 encuentros en 10 ciudades en 2005 a más de 1000 encuentros en 140 ciudades en 2008. En tanto que si lo que evaluamos es el “público” asistente, las magnitudes caen considerablemente ya que el promedio de los asistentes por encuentro ronda las 45 personas. Pero que sucede con los aspectos cualitativos? Si realizamos una evaluación desde esta óptica podremos encontrar algunos resultados sumamente deseables ya que el aspecto más destacable de la experiencia del trabajo con “otros” son los procesos que han podido desarrollarse asociados a la realización de los encuentros. El más importante es sin dudas el programa Chocolate Cultura Nación, la línea de trabajo para niños y niñas que se realiza desde el año 2006 en todas las localidades donde se realiza Café Cultura, pero también lo son el trabajo en unidades penitenciarias junto al Ministerio de Justicia o en guarniciones militares junto al Ministerio de Defensa. En algunos casos, estos procesos asociativos derivan en la generación de propuestas conjuntas entre otras dependencias y la Secretaría de Cultura de la Nación, como por ejemplo el Seminario sobre Cultura del Trabajo, realizado junto al Ministerio de Trabajo de la Nación luego de una participación del Ministro Carlos Tomada cómo invitado, generándose a partir de este seminario un convenio que permitirá la realización del programa Arte en las Fábricas. También es ejemplo de esto la realización del Seminario de Gestores Culturales para la Infancia, realizado junto al gobierno de la provincia del Chaco y la Fundación Arcor a partir de la inclusión del eje Niñez en las categorías de discusión de Café Cultura.

Pero lo que creemos más importante en cuanto a resultados es la posibilidad de transformar el sustantivo cultura en verbo, ya que cualquier proceso que se genere en una localidad contribuye a convertir a una comunidad de espectadores en protagonistas, pasando de la mera contemplación a la acción que permita transformar su realidad y la de su comunidad. De esta forma encontramos algunos procesos, más difíciles de medir, que son aquellos que se desarrollan con independencia de la intervención de la Secretaría de Cultura, y que impactan con más profundidad en la población. Ejemplo de ello son la creación de una cooperativa de albañiles luego de un encuentro sobre cooperativismo, la creación de un bachillerato para adultos luego de un encuentro sobre educación popular, la creación de una oficina municipal de Derechos del Consumidor luego de un encuentro sobre esta temática, la realización de un relevamiento sanitario comunitario luego de un encuentro sobre Salud Comunitaria, ó la asociación de una red de municipios para trabajar el desarrollo de políticas de fomento para el turismo cultural. Por eso estamos persuadidos de que la cultura es una inigualable herramienta de transformación, y que la palabra es el motor de cualquier política pública, ya que a través del diálogo y el consenso es la única manera en que las comunidades se realizan.



Notas

1- Sobre el caso particular de la Secretaria de Cultura de la Nación, ver Mendes Calado P. (2006) “De la Política Cultural Patrimonialista a la Cultura como Recurso. Las políticas culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación (1983-1999)” UNTREF, trabajo de Tesis. 2- http://www.untref.edu.ar/carreras_de_grado/gestion_arte_cultura.htm

3- http://www2.mdp.edu.ar/index.php?key=622

4- Nun, J. (2000) Democracia ¿Gobierno del pueblo o gobierno de los políticos? Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. Pg. 11.

5- Nun, Op. Cit. Pg. 170.

6- http://sinca.cultura.gov.ar/sic/gestion/presupuesto/detalle.php?id=26

7- Ministerio de Justicia, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Defensa, y Ministerio de Educación de la pcia. de Buenos Aires

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