FANDOM


Las Minga, documental escrito y audiovisual, es una producción llevada adelante en la Comuna de San Clemente, pequeño pueblito serrano cordobés ubicado en la Región de Paravachasca ("lugar de vegetación crespa, enmarañada").

Ficha Técnica



“Desde que en San Clemente los techos no son de paja, la ‘Minga’ no se hace más”.


Con esta reflexión, por parte de uno de sus más viejos pobladores, surge la idea de lanzarnos juntos a descubrir la Minga en San Clemente. Una buena excusa para encontrarnos abuelos y niños, compartir recuerdos entre mates y pan recién horneado…

En la Minga, en su formato documental, confluyen, distintos estilos: crónicas, a partir de entrevistas y talleres realizados, desde los cuales es posible recorrer la peculiar cosmovisión tradicional de sus protagonistas. El cuento, el ensayo y la poesía. La imagen, la palabra el silencio.


¿Quién toma la iniciativa del proyecto? Editar

La puesta en marcha del proyecto implicó el entusiasmo y participación de los niños, jóvenes y abuelos de San Clemente, la Comuna de San Clemente, la Fundación Punto de Cultura y Arte y equipo técnico. Asimismo contó con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes (aprobado por concurso Expte. Nª 366/04).

El proyecto es visualizado en términos de posibilidad o alternativa a la puesta en valor y difusión de una parte del acervo patrimonial de San Clemente. La Minga sugiere, aproxima miradas, permite conocer parte de la ‘historia’ de San Clemente a través del relato de los más viejos. Un proyecto abierto a la reflexión conjunta, atento a otras miradas y puntos de vista.


¿Cómo participaron? Editar

En entrevistas, hombres y mujeres de San Clemente, atendiendo a que los mismos aproximaran o superaran la edad de los setenta años, fueran oriundos de San Clemente o vivieran en la localidad por más de veinte años.

En Talleres, abuelos y niños quienes plasmaron en dibujos, fotografías y escritos las experiencias vividas.

En entrevistas en profundidad, ‘informantes claves’, sugeridos por los primeros, quienes nos permitieron profundizar cuestiones consideradas centrales por los protagonistas. Jóvenes de San Clemente, en un claro rol de facilitadores del proceso y trabajo de campo (realización de entrevistas, recopilación de fotos y objetos antiguos, sondeo historiográfico y fuentes secundarias).

Equipo técnico, compuesto por cineastas, camarógrafos, documentalistas, politólogos, historiadores, escritores, dibujantes, fotógrafos y diseñadores, quienes acompañan la idea y se hicieron uno más en la ronda de mates.


¿A quiénes está dirigido el Proyecto? Editar

A San Clemente... A los principales protagonistas de su historia, tejida por sus luchas, amores, prácticas sociales, conflictos y contradicciones. En un intento humilde de honrar sus vidas.


¿Cuál era el objetivo? Editar

Deshacer, rehacer, reconstruir juntos una ‘Minga’; despuntar el conjunto de representaciones que alberga.


¿A través de qué? Editar

La palabra de los más viejos. Una palabra que recrea su historia, la de la Minga, la de cada uno de ellos, la de San Clemente.

La presente propuesta pretende mostrar, sugerir, provocar ‘algo’, la Minga quizás, no mediante una colección de relatos o cosas, porque lo que ella connota es irrepetible, no puede verse, ni ser simbolizada o aprisionada en ‘documentos’ que se nos hacen agua ante la irónica y paradojal tarea de anteponer el escrito o la imagen a las voces, a lo vivo, a la historia que cobra fuerza, se desvanece y resignifica en el constante devenir de la construcción.

Ante la pregunta sobre ¿qué es la Minga? ó el ¿por qué de la Minga? se suceden, entre recuerdos y olvidos, historias de vida enhebradas en imágenes y palabras, en algunos casos susceptibles de ser contrastadas, en otras, arrancadas del deseo, la fantasía, la imaginación. Matices, trazos y pinceladas hechas carne y devueltas desde el conocimiento, la experiencia y madurez de un camino labrado por los ‘más grandes’ a puro andar.


¿Por qué aquellos mayores de setenta años? Editar

Porque son y fueron sus testigos y hacedores, substrato indispensable, portadores y ejes principales de construcción:


Los viejos son la memoria viva. El nexo que une a dos partes de la historia: desde la mitad del siglo XX para atrás y desde la mitad del Siglo XX hasta nuestros días.

Raúl Godoy (San Clemente)


La reflexión anterior exalta el protagonismo de los ‘viejos’ en la consolidación del “pueblo, en su principio caseríos dispersos...”. Realza la fuerza y herencia de aquellos, sus primeros pobladores ahora ancianos de 70 a más de 90 años de edad, que en sus comienzos aceptaron la posibilidad y desafío de constituirlo. Destaca, asimismo, el papel bisagra, actor y, en algunos casos, espectador, de quienes asistieron el pasaje entre una economía social precapitalista, basada principalmente en actividades agrícolo ganaderas de escala familiar de subsistencia, hacia una economía capitalista vinculada a actividades productivas tales como la mineral, forestal y turística, donde priman lógicas basadas en las leyes del mercado.

¿Qué es la Minga? Editar

Desde el relato, la Minga es el techo de la casa y sus atributos: de barro y paja... y un poco más:

“Pues no son las paredes, ni el techo, ni el piso lo que individualiza la casa sino esos seres que la viven con sus conversaciones, sus risas, sus amores y odios; seres que impregnan la casa de algo inmaterial pero profundo...”

Ernesto Sábato, “Sobre héroes y tumbas”


La Minga es, asimismo, un objetivo, un conocimiento y una organización social sostenida en el tiempo a partir de los cuales es posible su consecución. Una práctica solidaria muñida en el acervo tradicional de un pueblo:

“Una costumbre que implicaba –según nos relatan- la colaboración desinteresada y solidaria de hombres, mujeres y niños, para la colocación del techo de una casa, con bailes, comidas y vino...”

Subyace a la Minga una ‘visión del mundo’, de la economía, del truque, de la vecindad, de las fiestas, del amor, de la muerte... de la historia. Más allá de criterios de racionalidad, una visión nutrida desde la tradición que orienta sus creencias y acciones.

‘Conciencia colectiva’ fuerte desde la cual se evocan lazos de solidaridad –la techa, carneadas, etc.- basados en esta ‘visión común del mundo’. Una ‘solidaridad mecánica’, al decir del padre de la sociología E. Durkheim, la cual suscita una respuesta irrevocable: “¿La Minga...?, la Minga por que sí”.

La Minga y todo lo que la contiene no se encuentra en libros ni en documentos públicos desde una ‘historia oficial’ - positivista que, en algunos casos, ha excluido e invisibilizado sistemáticamente su contenido. La información de que se dispone en este trabajo deviene de la experiencia: son los propios relatos y silencios de estos hombres y mujeres los que articularan esta historia desde una óptica documental-biográfica la cual troca, a veces, en casa de todos, en historia común: “La historia de San Clemente... Es la historia de todos y cada uno de nosotros” Don Rodolfo Ledesma


Algo de la historia de San Clemente… Editar

Sería lindo?... sí, ¡muy lindo!, me parece, descubrir eso, para saber el porqué de San Clemente... Y cuando te pregunten: ¿por qué San Clemente? Y... no sé...

Don Márquez


Desde la ciudad estamos adueñados de la idea que la fundación de un pueblo se concreta antes de instalar el primer cimiento. Contamos con la imagen de Don Jerónimo Luis de Cabrera y su espada junto al hito de fundación y el acta correspondiente.

En los pueblos esta versión no suele repetirse. La mayoría toman nombres atribuidos por los primeros habitantes, por estancias o por puntos geográficos cercanos.

La fundación de San Clemente no tiene fecha, documentos o un pequeño acto formal que la contenga. Impele, por el contrario, una retrato más complejo a una realidad que se resiste y resiente al intentar agotarla en nombres.

Sus pobladores llegaron o nacieron cuando San Clemente ya tenía nombre y lugar. Todo lo que empezó lo hizo sin una plaza, un mapa o un monumento que registre lo que no pasó.

Antes que una plaza encontramos, en los recuerdos de sus más viejos pobladores, un enorme campo a cielo abierto y algún lugar de reunión recreado, constantemente, a la luz de los claroscuros de la memoria.

Antes que un mapa elaborado por cartógrafo, una silueta suturada por las huellas del baqueano anterior; ‘mapa’ delineado finamente y a puro andar. La brújula: la compañera, el caballo, el río, una piedra. El punto de llegada: el trabajo, el amigo, la familia. El camino: una compleja red de lazos sociales:


El camino... El que viene por el San José... por allá arriba de la loma de lo de Don Valentín, para allá, entraba por lo de Matías Cuello y la casa de Doña Josefa... daba la vuelta así y después... por dónde está ahora... Ah! Otro era la Cuesta del Argel... sí, un camino... pero en auto no. Sí, había una salida por la Cuesta del Argel para allá arriba, salía hasta la Pampa, a ese le llamaban el ‘Camino de las Carretas’, porque eran dos ruedas nomás y lo demás lo tiraban con mulas. Por ‘aí’ subían, sí, subían y bajaban por ‘aí’. Nada... después salía a la Pampa allá arriba y bajaba por la Cuesta del Argel... Bajaba por allá cerca de la casa de Don Merlo y un poco más al campo donde está... no sé... ahí donde está... ¿Don Loreto?... por ahí bajaba el camino... Claro! era un camino fierazo... huellas así nomás... no era camino eso... Se huellaba un poco más cuando lo andaban, así, andando la gente.

Don Isaac López


En relación a documentos locales, sondeamos algunos registros de hacienda, partidas de nacimiento y defunciones que tardan en llegar o se pierden en el encuentro con la cabecera departamental. También placas recordatorias con fechas que se tornan confusas a la medida de un ‘tiempo’ que cabalga en otras latitudes.

Pero lo urbano tiene la necesidad de explicarlo todo por lo que antepone fechas, personas, hitos que justifiquen el hecho. Es la necesidad de lo concreto, de lo tangible, para sentirse seguros.

Del contacto con los viejos pobladores de San Clemente, antes que con lo palpable nos chocamos con lo sutil, donde la materia se desborda provocando la parición de lo invisible. En el encuentro con aquellos hacedores de la historia, la palabra se antepone a las imágenes. Las cosas sí -una montura, un lazo, pircas, el vestido, la mica- pero como saliéndose de sus límites, destilando olores a peperina, sabores y sinsabores.

El cuerpo sí, pero sobre todo las manos, la mirada, las arrugas... y una historia que contar, no escrita, sino labrada por ellos, abrigada en sus memorias. Historia que siguen recordando y transformando.


RECORDAR: del latín recordis, Volver a pasar por el corazón

Transformar: del latín transformare. Cambiar de forma

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar