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Por Marcela RosembergEditar

De http://www.creacine08.blogspot.com/



1. De cómo viene la manoEditar

Hace un tiempo me preguntaron si conocía artistas latinoamericanos que residieran aquí en Barcelona, con la idea de generar una serie de proyectos de difusión cultural. Al responder que sí, me aclararon que la iniciativa excluía producciones de Argentina, México, Chile y Uruguay ya que de estos países sí que hay una mayor difusión, ligada a una cantidad de variables como la cantidad de inmigrantes de éstos países que hay en la ciudad, el reconocimiento internacional del que ya gozan muchos de sus artistas y ciertas similitudes que podemos encontrar entre lo que allí y aquí se produce. Vamos, que lo que buscaban eran caras nuevas.

Al poco tiempo surgió la posibilidad de participar en el Comité de Audiovisuales de Crearte, una asociación cultural surgida en Barcelona en el 2004, fundada por Iván, Virginia y otros chapines (gentilicio de Guatemala), tanto artistas profesionales como gestores culturales, interesados en difundir la cultura guatemalteca no sólo en tanto hecho artístico, sino como forma de traer a colación el tema Guatemala en general, su cultura en el sentido amplio, y con la meta de establecer puentes entre América Latina/ Guatemala y España/ Cataluña.

Y es que de Guatemala se sabe bastante poco, queda lejos y es pequeña. Se sabe que hay algún premio Nobel, uno que otro escritor reconocido, pero las más de las pocas noticias que se difunden son sobre la violencia, la corrupción y la pobreza, y otros temas afines a éstos. Como primer diagnóstico estaba bastante claro que había un gran vacío en el conocimiento acerca de Guatemala, en el que predominaban los clichés. ¿Y qué herramientas tenía Crearte para poder ofrecer una visión más plural de la realidad Guatemalteca?

Básicamente tenía un know how, adquirido no sólo en las universidades sino principalmente por anteriores experiencias en gestión cultural, tanto individuales como colectivas. Habían programado diferentes eventos en torno a la música: un ciclo de conciertos clásicos con una camerata que rescata partituras barrocas, y también un trío que interpreta música mesoamericana. Por otra parte, habían trabajado con fotógrafos como Spencer Tunick, con documentalistas y en proyectos sociales, algunas de estas experiencias en Guatemala, otras de este lado del charco. Y también hace no mucho habían proyectado una peli, Asalto al sueño, de Uli Stelzner, la cual tuvo muy buena aceptación a pesar de ser un hecho aislado. Y fue en ese momento que se sumaron dos integrantes más al núcleo duro de la asociación, una de las cuales venía muy ligada al mundo del audiovisual guatemalteco y tenía contacto estrecho con los directores ya que había trabajado en la esfera pública local y había participado en el surgimiento de AGACine, organización que reúne a diversos agentes en torno al mundo audiovisual. Estas iniciativas responden a un período de crecimiento del sector abierto en 1996, ya en época democrática, con la película El silencio de Neto que tuvo un gran efecto multiplicador.


2. PlasmarloEditar

Con un presupuesto de dos duros se comenzó un proyecto que difundiera el trabajo audiovisual de creadores más allá del territorio centroamericano, que mostrara Guatemala en múltiples aspectos y fuera el disparador de una serie de conversaciones, discusiones e intercambios críticos en torno a una variada temática de actualidad sobre lo que hay y se cuece en este bastante ignoto país.

El cine fue el elemento escogido para nuclear varias problemáticas. Lucía conocía a los agentes más activos del cine guatemalteco, Crearte ya había proyectado una película, se estaba gestionando la ley del cine nacional, hacía ya unos años el cine local había ido profesionalizándose y diversificándose. A través del cine se manifiestan muchos de los temas que despertaban mayor interés de discusión, y para un primer acercamiento del público general a Guatemala, ofrecía además la posibilidad de mostrar las personas, los paisajes, los sonidos y el color.

En el camino de la pre-producción surgió un contacto más que interesante, Share, que es una organización guatemalteca afincada en Sabadell (ciudad cercana a Barcelona), que tiene por objetivos el desarrollo, la prosperidad y la equidad, a la vez que pretende sensibilizar sobre las injusticias y las desigualdades. Esta ONG busca, crea y apoya espacios para hablar de la cultura guatemalteca, y declaran que su premisa es la creencia en el potencial humano, algo queríamos poner de manifiesto con la programación de Creacine08. La sintonía entre los objetivos de ambas agrupaciones llevó a una amplia colaboración, la cual consistió no sólo de una dotación económica para el proyecto sino también del apoyo y asesoramiento en las diferentes etapas de la producción.

Para el programa se decidió tomar un conjunto de largometrajes que abordara cada uno un tema diferente, y así fueron 7 excusas para abrir 7 ventanas diferentes sobre la cultura guatemalteca que dieran pie al debate. Fueron documentales y ficciones por partes iguales, de los productores y directores que han tenido más presencia en el ámbito audiovisual guatemalteco. Y hubo también un pase de cortos seleccionados bajo convocatoria, que vino a reflejar una percepción diferente de la realidad, propuestas jóvenes y otro formato de expresión, dando la posibilidad de mostrar producciones que por cuestiones tanto estéticas como presupuestarias no se habían traducido en largos.

De esta forma, con el cine como excusa se montó Creacine08, la primera muestra de cine guatemalteco en Barcelona, en la que se tocaron temas tales como la prostitución, la relación entre indígenas y ladinos, la discriminación, la guerrilla y el conflicto armado, la represión hacia los artistas, las maras, el tráfico ilícito de bienes arqueológicos y naturales, la corrupción, la colonización alemana, y también los colores, los sonidos e imágenes de Guatemala. El slogan de la muestra fue “Guatemala hace cine bueno!”, un juego de palabras en el sentido inverso de otras frases del tipo “de Guatemala a Guatepeor", que no hacen sino acentuar las connotaciones negativas.

Estas películas fueron seleccionadas entre la producción de cine nacional de la última década mientras que los cortos surgieron de una convocatoria expresamente abierta a este fin, de autores nóveles, que hubieran sido creados, producidos o filmados en Guatemala, y que no hubieran sido exhibidas en España en salas públicas ni televisión (excepto festivales o televisión codificada o territorial) ni editadas en DVD comerciales en este país.

Algunas proyecciones traían además un valor agregado de difusión: Las estrellas de la línea, de Chema Rodríguez, (documental en clave tragicómica sobre prostitutas de barrios marginales) había sido presentada en cines españoles, y Donde acaban los caminos, de Carlos García Argaz, está basada en una conocida novela de corte autobiográfico de Mario Monteforte Toledo. A la vez que dos de los cortometrajes son de Julio Hernández, director actualmente reconocido a partir del éxito internacional que alcanzó su película Gasolina en el Festival de San Sebastián.

Y en función de la temática de cada película se buscó un espacio adecuado en el cual presentarla, buscando la complicidad de los mismos. Así, Casa América acogió las dos películas de alguna forma más taquilleras, citadas arriba; en el Goethe Institut se proyectó Los Civilizadores, de Uli Stelzner, que trata sobre la colonización alemana y sus cultivos de café; en el Museo Barbier Mueller d’art precolombí VIP La Otra Casa, de la productora Casa Comal, y Lo que soñó Sebastián, de Rodrigo Rey Rosa, que aborda los saqueos de bienes históricos y naturales en las zonas selváticas; el Reial Cercle Artístic de Barcelona fue el lugar para El pájaro sobreviviente, sobre el polémico artista Arnoldo Ramírez Amaya, y Las Cruces, poblado próximo, también de Casa Comal. Los centros culturales Valentina y Mau Mau, de perfil más joven y alternativo, fueron el espacio de los cortos. Finalmente, Qak’aslemal, que consiste en imágenes y música, se proyectó en la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores).

Y para cada cita se convocó a expertos en las temáticas que directa o tangencialmente trataba cada filme. Se buscaron personalidades frescas, espontáneas, que propusieran un diálogo de descubrimiento y reflexión, que invitaran con su misma actitud a que el público presente se involucrara como agente activo de esa dinámica. Y se logró.


3. Hay que moverseEditar

Lo primero fue conseguir las películas. En todos los casos se contactó a los directores de las películas y se consiguió la cesión de derechos para su proyección en la muestra.

Si bien Share hizo una contribución de capital, más alguna donación de un museo y poco más, los fondos seguían siendo escasos, y no alcanzaba para mucho. La limitación presupuestaria fue un obstáculo para algunas de las ideas iniciales (como invitar a algunos de los cineastas) a la vez que impulsó la necesidad de fortalecer relaciones, contactos y poner el saber hacer específico de cada uno al servicio de la muestra.

Más del 80% del presupuesto se invirtió en impresiones, tanto de las postales y programas como de las camisetas institucionales que vestíamos en las sesiones (y luego se hicieron más para poner a la venta ante la demanda espontánea que surgió del público). En cada una de las sedes de la muestra se dejó material impreso de difusión, y lo mismo en diferentes puntos de la ciudad, como centros cívicos y culturales, puntos de información y videotecas, en los que el público fuera susceptible de interesarse en un evento de estas características, a grades rasgos, resumible en personas de 25 a 55 años, principalmente, con sensibilidad social y artística e interés por temáticas latinas o centroamericanas.

El diseño fue tarea de Ximena, integrante de Crearte y diseñadora gráfica, y la difusión se hacía en las horas en que cada uno podía, puesto que todas tenemos un trabajo fuera de Crearte que consume la mayor cantidad de horas cada día. Se hizo una base de datos de diferentes medios, gráficos y radiofónicos, y se los contactó primero por mail con el objetivo de contarles de qué se trataba, obtener su colaboración en la difusión y avisarles que habría una rueda de prensa (mailing de expectación). Es decir, que hubieran escuchado de qué se trataba el Creacine08. En una segunda etapa, ya más cercana al comienzo de la muestra buscamos instalarnos en sus agendas, invitándolos a la rueda de prensa y a las proyecciones, y ofreciéndoles una gacetilla de prensa en la que constaba no sólo el programa, sino también los colaboradores, las temáticas, los invitados y alguna otra información que pudiera dar pie a preguntas, notas o entrevistas.

Varios medios se hicieron eco de la convocatoria, y poco a poco comenzamos a ver nuestro “Guatemala hace cine bueno” en periódicos, revistas, agendas culturales. De Barcelona y de Guatemala. Y en alguna radio incluso, además de la mención del ciclo, conseguimos una entrevista de más de media hora en la que estuvieron representados Crearte y Share. Finalmente, se utilizaron otros medios de difusión basados en soporte digital, como el blog del Creacine08 (www.creacine08.blogspot.com), y se propuso el evento Creacine08 en la red social Facebook.

Para un buen desarrollo del ciclo era vital lograr que todos los agentes participantes se involucraran en el proyecto y colaboraran con los medios a su alcance para la producción y difusión del mismo. La mayoría de los espacios con los que hubo contacto se entusiasmaron y sumaron al proyecto, por interés genuino de colaborar, por la solidez del proyecto que se les presentaba y por la temática de las pelis que se les proponía, que estaban muy vinculadas a la propia misión de cada institución. Cada una de las sedes aportó de forma gratuita no sólo sus instalaciones y personal que colaborara en cada una de las sesiones sino también la difusión de nuestras actividades en sus gacetillas. Puesto que no todos tenían la infraestructura para sesiones de cine, hubo que alquilar proyector y pantalla para cuatro ocasiones, que a precio económico se pudo conseguir en el Centre de Recursos per a les associacions juvenils de Barcelona, y consumió el 12% del presupuesto.


4. Los vacíos como oportunidadesEditar

Otro desafío era conseguir los disertantes que en cada sesión participaran del espacio de discusión. Esto suponía contactar con personas que no sólo estuvieran disponibles e interesadas en el tema, sino que además pudieran brindar una mirada experta sobre cada uno de los temas, con conocimiento de las temáticas, con capacidad de compartir y explicar problemáticas que a gran parte del público le eran ajenas o desconocidas.

Afortunadamente esto no fue problema, y se sumaron al proyecto muchas personas cuyas trayectorias y sensibilidades las hacían idóneas para los debates. Así para Donde acaban... tuvimos a gente especializada en derechos humanos e indigenismo, que no sólo explicaran la problemática de los aborígenes sino que lo hicieran desde dentro, desde su labor profesional y desde su condición de indígena en el caso de uno de ellos. En la función de Las estrellas participaron psicólogas que trabajan a diario con colectivos de prostitutas de barrios marginales barceloneses, y Virginia, que trabajó con las protagonistas del documental, en El pájaro participó Ximena más un músico catalán de reconocida trayectoria, en Lo que soñó Sebastián hubo representantes de museos, colaboradores de la película y Lucía, que es arqueóloga, en Los Civilizadores participaron la directora del Goethe y Lucía Escobar, periodista guatemalteca, gestora cultural e investigadora en temas sociales, que repitió con VIP, junto a Manuel Balbé, profesor de derecho que desarrolló el tema de la violencia urbana. Para Las Cruces tuvimos a Silvia Villacorta, alfabetizadora guatemalteca exiliada luego de sufrir vejaciones y torturas en manos del ejército, y nuevamente Irene, una de las psicólogas que intervino en Las Estrellas y que ha participado en exhumaciones de pueblos indígenas víctimas de la violencia.

El cierre de la muestra fue la proyección de Qak’aslemal, una película sin texto, que consiste en imágenes de Guatemala con música original en directo, que transmite belleza, tranquilidad, fuerza, pluralidad (hay 23 grupos étnicos en Guatemala, con sus respectivas lenguas y trajes diferenciales), pero sobre todo vida y una serie de valores positivos que contrastan abiertamente con las anteriores proyecciones que tenían por tema algunos de los principales conflictos actuales de la sociedad guatemalteca.

Se hizo cerca del mar, no hubo discusión posterior a la proyección sino que la institución nos obsequió un catering para todos los presentes, y compartimos entre todos un extendido rato de conversaciones. Intercambiamos opiniones con el público, con los participantes, con todos los voluntarios que se sumaron (técnicos de sonido, plomos, cámaras, etc.). Y hablamos sobre la muestra pero más que nada sobre los temas que se habían tratado, sobre lo vehiculizador que había sido el ciclo, sobre el espacio de encuentro que había significado para gente con intereses comunes. Y fueron surgiendo propuestas y ofrecimientos.

Gran parte del éxito de esta convocatoria ha radicado en que lo que podría haberse visto como un obstáculo, que es el vacío en torno al tema Guatemala, y ha sido uno de los elementos aglutinantes. Mucha gente se sumó al proyecto con grandes expectativas tanto de ofrecer su experiencia y conocimiento como de aprender. No sólo los especialistas convocados sino que del mismo público surgían preguntas y cantidad de propuestas, se ponían de manifiesto cuestionamientos e inquietudes. La mayoría de los centroamericanos presentes dijo sentirse por primera vez representado en la programación cultural de la ciudad, en espacios públicos abiertos. Valoraron mucho poder dar a conocer su experiencia, compartir sus vivencias y sobre todo, encontrarse con que hay un inesperadamente gran colectivo (conformado no sólo por chapines) interesados en colaborar, difundir, formar, divulgar, absorber conocimientos e ideas, establecer contactos y generar redes tendientes a fortalecer y visibilizar la cultura guatemalteca.

La audiencia siempre se mostró muy activa, y estaba conformada en partes iguales por latinoamericanos (guatemaltecos en su mayoría) y locales (principalmente catalanes). Por personas que se acercaban por curiosidad personal y otras que lo hacían por interés profesional (artistas, funcionarios de Ajuntament, gestores). La participación era bastante general y no se podría acotar a estas segmentaciones. No sólo eso sino que se conformó un público muy fiel, hubo gente que no se perdió ni una sesión, que siempre participaba.

Por todo esto creemos que podemos dar el principal objetivo por logrado, ya que logramos instalar Guatemala en las agendas, y esa fue una herramienta exitosa para sensibilizar a un amplio público sobre temáticas de interés cultural y de actualidad y difundir la cultura guatemalteca. Pero aún más que eso, hemos establecido un punto de apoyo para el contacto y la creación de redes de agentes culturales aglutinados ahora sobre un interés común que no había tenido hasta ahora visibilidad como tal.

A raíz de todo ello, ese proyecto de corto plazo va tomando forma de un proyecto más amplio a mediano plazo, en el que se pueda volver a plantear Guatemala culturalmente desde una disciplina artística diferente, promocionando el potencial humano, creativo, y también natural, posiblemente trabajando con alguna otra organización y siempre tendiendo lazos.

Y no es un dato menor el sentirse portador de buenas noticias sobre Guatemala, mostrando que se hace buen cine, y en Guatemala misma, viendo la buena recepción que tuvo allí la noticia de lo que estábamos llevando adelante en Barcelona.


5. Hacer para aprenderEditar

De cada una de estas experiencias, como es normal y deseable, se aprende. Hemos aprendido del público y de su comportamiento, hemos descubierto información que podríamos haber dado más clara, hemos visto en algún pase de cine que el espacio quedaba chico, y en otros que nos quedaba grande. Hemos tenido que resolver numerosas incidencias (de invitados, de equipamiento) durante el transcurso del ciclo mismo, a veces porque no habíamos previsto ciertos obstáculos, otras porque son cosas que pasan, sin más. Lo importante fue que a través del trabajo en equipo del Comité de Audiovisuales de Crearte y sus colaboradores se logró superar todos ellos de forma satisfactoria, sin que tuvieran un efecto negativo sobre la muestra, echando mano a la creatividad, el ingenio y los contactos.

Lamentablemente, por razones puramente económicas, no se pudo traer a los realizadores de los cuales se esperaba que hicieran de referentes y agentes motores para intercambios entre creadores y realizadores. Es parte del proyecto a plazo medio conseguir una mayor repercusión internacional de los cineastas para que puedan tener facilidades para difusión, para desplazarse y tener un mejor acceso a la financiación.

Si bien este objetivo no se cumplió, los demás sí lo hicieron y con creces, la acogida que tuvo Creacine08 superó ampliamente las expectativas, y sentó bases sólidas para nuevas iniciativas, para participar en tanto entidad como agente activo en otros proyectos relacionados que se llevan adelante en la ciudad, y para darle mayor visibilidad a una Guatemala que no sólo hace buen cine sino que es un espacio natural, cultural y social vibrante, complejo, rico y vivo.

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